El amor y el psicoanalisis

Las coordenadas del psicoanálisis nos permiten vislumbrar una dimensión inédita del amor, desde el principio del trabajo analítico hasta el final.

Al comienzo se tropieza necesariamente con lo que Freud denominó amor de transferencia; al final emerge aquello que Lacan llamó un amor sin límites. En el medio, el amor a la pareja, a los hijos, a los otros; pero también el odio, los celos, las envidias, las infidelidades, tanto como las soledades, le permiten al sujeto poner en juego aquello que Lacan denominó la comedia de los sexos, y que en oportunidades deviene en tragedia. El trabajo analítico permitirá cavar un vacío en donde el sujeto pueda transmitir algo de su imposibilidad de completar al Otro, dando lugar a la posibilidad de la invención.

Estos temas, entre otros, serán puntos de partida para explorar cómo un sujeto puede amar, desear y gozar.

Si algo se aprende con el psicoanálisis es a preservar el lugar del vacío. Un vacío que busca ser tapado, a veces, con la cuestión del amor. Plantear, como lo ha hecho Lacan, que el amor es vacío es una forma de denunciar los espejismos, a la vez que captar una dimensión del amor que suele permanecer aplastada. Los psicoanalistas, estamos, entre algunas otras cuestiones que pueden llegar a valer la pena, para devolverle esa posibilidad al sujeto.

Fuente: pincha aqui

2 comentarios:

C@b€zi||A 21 de diciembre de 2010 3:15  

MMmmmm

el amor pues Michelle,,,jejejeje, el amor, que buen tema.

Adela-Michelle 21 de diciembre de 2010 3:46  

asi no mas pues querido cabecilla¡¡¡

Todo es para bien...

"Gam zu letovah".Todo es para bien.
El ser humano es un espectador de las circunstancias. La verdadera actividad nace de la paz y la armonía. De una madurez y no de la lucha ciega y sin sentido. Debemos encontrar el mensaje a los hechos.