La construcción de identidad en el ser humano, según el psicoanálisis está unido a la dinámica inconsciente, desde la cual fue concebido por sus progenitores. La base estructural de la personalidad del sujeto corresponde, entonces al nivel de relación con los objetos y los otros, y su conducta depende del pasado y las formaciones psicológicas estructurales que se establecieron en su desarrollo. Es decir, el mundo subjetivo del sujeto está organizado por el pasado y este se define en la relación y la dinámica de dicha relación con el vínculo primario: la madre y el padre.
Según Freud el desarrollo de un niño o niña es posible gracias al vínculo con su madre y luego con su padre, sus hermanos y el ambiente. Pero, fundamentalmente las figuras significativas son la madre y el padre. Ambas funciones son vitales, para su desarrollo. Ya desde la concepción existe en el imaginario de la madre todos sus deseos sobre ese hijo o hija, y quien además posee la idea del padre, proyectando sus propias percepciones sobre él. Podemos decir, entonces que todo sujeto, es el objeto del deseo de otro, es decir, nace del deseo de otro. Este deseo de la madre se relaciona con objeto perdido, la falta, esta produce angustia puesto que se vincula a un deseo que no está realizado, y que se proyecta en ese hijo o hija.
El niño o niña cuando nace no ha vivenciado ningún proceso psicológico, no elabora, nace en un cuerpo y aparece ante los ojos de la madre como un objeto ideal, el niño está alienado en el objeto de otro. Simbiótico y dependiente del cuidado de la madre unido al deseo frustrado de la esta, el fantasma, ella, la misma, aparece como un ser omnipotente al cual le debe la vida y debe responder a ese deseo, puesto que es de quien depende su propia vida.
El niño como sujeto depende de su relación con la madre y su padre, y está inmerso en los conflictos psíquicos del deseo que ambos tienen sobre él. Este conflicto se manifiesta en el niño con el síntoma. El síntoma infantil no habla. El síntoma es el lenguaje que se instala en el cuerpo o en la conducta, y que usa el niño para gritar su propio deseo y desencadenarse del deseo de los padres.
El síntoma es el deseo del niño que necesita transformarse en sujeto, y dejar de ser objeto del deseo de su padres. Es desde, ese grito que aparece el sujeto con su propia voluntad.
Del silencio a la palabra …
Según señala Francoise Dolto, en el prefacio del libro “La primera entrevista con el psicoanalista”, el niño es quien soporta inconscientemente el peso de las tensiones e interferencia de la dinámica emocional sexual inconsciente de sus padres, cuyo efecto de contaminación mórbida es tanto más intenso cuando mayor es el silencio y el secreto que se guardan sobre ellas. Es decir, el síntoma es la reacción muda ante esta dinámica y constituye un reflejo de sus propias angustias y la de sus padres.
Es así como el mundo externo que alimenta al niño puede provocar en su dinámica perturbada graves trastornos en el desarrollo psicomotor metal y de la salud de los niños. Son muchos los desordenes orgánicos del bebé y del niño pequeño que expresan los conflictos psico-afectivos de la madre, originados en especial en la neurosis materna, es decir, especifica de su evolución perturbada anterior al matrimonio, o en la del padre que perturba el equilibrio emocional del niño, a través de las experiencias emocionales que él mismo padece y que, a su vez cotidianamente hace padecer a su mujer, madre el niño.
En la primera infancia los trastornos se manifiestan como reacción frente a las dificultades de los padres, y en la segunda infancia o adolescencia los trastornos pueden originarse en los conflictos dinámicas frente a las exigencias del medio social y a las dificultades del complejo de Edipo normal. Este conflicto se manifiesta en el síntoma que tendrá una dependencia en el desarrollo infantil y ese desarrollo tiene que ver con lo afectividad, conductual y de la personalidad. El desarrollo de su personalidad tiene dos ejes simultáneos: el eje relacional con la madre, y dentro de la fase del desarrollo con el complejo de Edipo, y los procesos simbólicos que es el desarrollo del lenguaje.
El niño sin habla, solo grita y llora esta es la fase del silencio, aquí está en su potencial humano que trata de constituirse como ser humano y la madre es un sonido sin significado y le provoca goce. Juega con los fonemas de la lengua y luego pasa al estadio del espejo para luego desarrollar el lenguaje simbólico (juego del forda). Estos fonemas están asociados a la cultura, esto se llama represión lingüística es decir, las palabras estarán asociadas o restringidas al idioma en el cual ha nacido, y reprime todas aquellas otras posibilidades que existen.
El síntoma nos habla en un neo-lenguaje y en lo corporal, es un mensaje que nos habla, es el lenguaje no verbal, un mensaje que tiene características simbólicas, no legible desde la cultura. Es ahí donde se manifiesta el sujeto en su totalidad. El síntoma se va a transformar en palabra para que ese mensaje sea legible para los padres, y develar el deseo del niño.
El terapeuta es el traductor , apoya a la traducción del niño. Y de este modo hará evidente la relación que exite con sus padres , es una relación llena de emociones y sentimientos y puede ser de gran satiafaccion o bien un desasatre. El terapeuta será un aliado a través de su función objetal del deseo del otro, que es el niño. Reconoce el síntoma como un lenguaje que busca comunicar. Escucha y media. No sana al niño sino es el puente entre sus padres y hace el corte al fantasma de olos padres habiendo emerger el deseo del hijo.
En este trabajo el terapueta ayuda a desarrollar su proceso de construcción de su identidad, la posibilidad de jugar con el lenguaje de tal modo de hacer metáforas para hacer escuchar su deseo naciente y llegar a construir la metáfora paterna. El terapeuta escucha la historia familiar y entiende la función del niño que debe cargar con el dolor y frsuaciones de sus oadres y abuelos, en forma aliada con el deseo de los padres.
El terapueta da la posibilidad de oxigenar a los miembros para que vean las voces que hacen que uno vea que todo anda mal y despierten Tiene que hacer un movimiento subjetivo para qye el niño no sea el posicologo de los padres, que quieran que su hijo se sacrifique en torno a sus propios deseos y de su herida narciscista. Cuando se explicita se hace visible el deseo de su oadres y se puede introducir una dialéctica que auda a percibie el real dese del hijo , esto corta los imaginarios silenciosas, esto es la castración a travñes del lenguaje , evirando el apoefgo idealizado. En el niño se desarrolla su función de sujeto producción única que pueda poner aho sin control de sus padres con los juegos dentro de la terapia.
Entonces se arma una nueva triada el niño los psdres y el terapueta, que lo que busca es ,liberar al niño del deseo de loa padres y del fantasma que elos le cargan por años y desde los antepasados. Con ello el síntoma en el niño va disminuyendo y el niño se libera junto a su cuerpo y en la obertad de un nuevo lengiuaje que habla de su propio deseo. Ahora el nuevo desafio es enfrentar lo social, por ello es relevante hacer este provceso antes de que el adolescente se enfrente a lo adverso de los social.


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