No digas nunca que esta senda es la final..

Así comienza el poema original en Idish de Hirsh Glik (1922-1944), que puso letra a una melodía del compositor ruso Dmitri Pokrass. Publicado por Yehuda Ayzman, en 1945. Escrito durante la Segunda Guerra Mundial en el Ghetto de Vilna, fue el himno de la Organización de Partisanos Unidos en 1943, un movimiento de resistenica subterráneo. Se esparció a los otros ghettos, campos y divisiones de partisanos, y luego de la guerra a todas las comunidades Judías alrededor del mundo. Se entona en asambleas conmemorativas, especialmente en Yom HaShoa (Día del Recuerdo del Holocausto)... Y así comienza el libro escrito por Heide Bhen, junto a otros, quien relata una vida de trabajo junto a aquellos sobrevivientes de la Shoa, y que emigraron a Chile, y hoy alguno de ellos, están viviendo en el Hogar Israel, en Santiago.

Ella ha realizado un trabajo maravilloso junto a ellos, recogiendo con mucha delicadeza y cuidado sus relatos más íntimos y dolorosos, la experiencia dura y muchas veces incomprensibles ante tanta crueldad y abandono. Cada sobreviviente abre, en su relato, la maleta donde comienzan a aparecer los recuerdos mas preciados, las personas que han perdido, y el aprendizaje de todo un pueblo frente al dolor, y la adaptación a un hogar tan ajeno como Chile.

El miércoles recién pasado ella me hizo, a mi y mis alumnos ,un regalo maravilloso: presentó su libro en la Universidad Andrés Bello, en Viña del mar, en el marco del curso de formación general que realizo Resiliencia y Holocausto, y fue un encuentro lleno de matices. Luego de la presentación los alumnos y alumnas estaban silenciosos, y al mismo tiempo llenos de preguntas muy difíciles de responder, con cuestionamientos que nos dejan una sensación de vacío y al mismo tiempo una necesidad enorme de "reparar"...de hacer Tikkun...De retomar el hilo de la memoria para no perder la lucidez.

El día martes 17 de noviembre junto a la Universidad Arcis, Escuela de Psicología, se realizará la presentación de su libro en el Ministerio de Cultura de Valparaíso.

Agradezco profundamente este momento y espero que personas como Heide nos sigan iluminando.


Pensamiento Kabalístico

"Cuando calces tus sandalias, primero baja tu pie hacia la sandalia e imagina la conexión del Cielo con la Tierra. Después toma las correas para atarlas e imagina el encuentro y la unión de la Tierra con el Cielo."

Rabi Moshe Cordovero, siglo XVI
en Ziv'chey Sh'lamaim

La memoria

Ariadna convoca su memoria. Ariadna se reconoce en su identidad judía. Y es que ambos conceptos están profundamente ligados, cuando se convoca uno el otro aparece desnudo para nutrirse y arraigarse como la raíz al árbol.

El puente entre uno y otro es el rito ancestral, ese que se trae a la vida a través de la observancia. Cada celebración trae al presente a nuestros antepasados, su historia, y en ella siempre se refleja, no solo una trama muy humana, sino además la permanente opción por la vida. Porque si hay algo importante en el judaísmo es la opción por la vida. Traer a la vida la memoria del pueblo más antiguo de la humanidad es traer consigo la historia que nos constituye y que nos hace mirarnos constantemente en una diversidad profunda que es inclusiva.

Ariadna recuerda a su bis-abuelo Vitalis, un judío sefardí que atravesó el continente desde el Imperio Otomano hasta la Argentina, donde dejo el corazón con su hermana Susana, y llegó a Chile, hasta la ciudad de Temuco para construir con su comunidad el Monastir, y viajar vendiendo telas exclusivas, cantando romanzas o contando historias en Ladino.

Hoy en nuestra Comunidad Max Nordau, la más antigua de Chile, la que está en el puerto de Valparaíso, declarado patrimonio de la humanidad, hemos recogido de la tierra la semilla de Vitalis y hoy florece como un árbol fuerte y sólido.Y lo hace en cada Shabat, en cada celebración, en cada acto cotidiano, en la opción dentro de un mundo distinto, en casa en la nuestra, con su mezuza, su menorah...y en cada visita a nuestra casa tan sefaradie, tan cálida¡¡¡¡: la sinagoga porteña...

El flujo de la memoria nos envuelve a cada uno en una sensación viva,y tan humana, y nos ayuda a conformar una identidad que alberga más de una particularidad : en esta casa la alegría.

LA ESENCIA DE LA TORÁH

La Esencia de la Toráh (ה״ב)

(ה״ב)

El Rabí Hillel –cuyo nombre ya nos participa santidad: contiene la raíz de haleluiáh, “alabad a Iáh”–. Hillel vivió en el siglo I antes de la Era Cristiana, y fue uno de los que más alto llegó en la captación de la Esencia de la Toráh. Cuenta la Tradición que un gentil se acercó a él retándolo a que le condensara dicha Esencia en el breve lapso de tiempo en que puede uno mantenerse parado sobre una pierna. Hillel le respondió:

No hagas a los demás aquello que no quisieras que te hagan a ti. Todo lo demás son comentarios –sobre cómo llegar a eso–”.

El asunto no es nada trivial, ya que, de costumbre, y tal como lo expresara Pablo, el Apóstol cristiano: “no hacemos el bien que queremos, sino el mal que no deseamos”. En verdad, hay que atreverse a contradecir la Lógica para pensar en la posibilidad de un “ego inegoísta”. Respecto a ello, Hillel formuló –en otra oportunidad- una especie de “koán zen”, que se hizo famoso– se canta en Israel hasta el día de hoy y que se suele traducir como sigue:


Si yo no por mí ¿quién?

Pero si sólo por mí ¿para qué?

Y si no ahora ¿cuándo?


Ya esta versión es de por sí hermosa. Sin embargo, de su original en hebreo se desprenden otras dimensiones aún más profundas, que al parecer pocos advierten. Paso a contar una:


Si “yo” (ינא) soy “nada” (ןיא) para mí ¿entonces quién soy?

Pero si soy para la Esencia (ימצx) en mí ¿qué soy?

Y si no es Ahora ¿cuándo?


El “yo” como “centro de control-manipulación”, con todas sus exigencias y miedos, sus apegos y rechazos, sus heridas narcisistas y pulsiones, es una mera ilusión “una sombra pasajera” dicen las Escrituras y también el Psicoanálisis. Pero, gracias al Cielo, ocurre que los hombres recibimos una buena dosis de “palazos en el ego” en proporción a nuestros méritos, como enseña el Libro de Job, y nótese la paradoja. Por fin, y debido a un “proceso natural” y por ende Divino, conocido en la Ciencia actual como “auto-organización”, el ego se disuelve en una maravillosa “Nada” (que se escribe con las mismas tres letras hebreas, pero permutadas). Es decir, ¡nada de exigencias y miedo, de apegos y rechazos...! El nombre de “auto-organización” (autopoiesis, o selforganization) quiere expresar la idea de un proceso que se realiza “sólo”, sin manipulación desde ningún centro, y por ende, con total flexibilidad y adecuación a las desequilibrantes circunstancias externas. Y es absolutamente lógico: ¿cómo va a terminar un proceso egocéntrico con el ego? Al contrario, ello no haría sino reforzarlo. Nosotros vamos juntando –con gran esmero– nuestro conflictivo y destructivo “ego”, y cuando ya no damos más con todos los problemas que el mismo “ego” nos ha generado, terminamos rezando para que algo o alguien nos ayude a “salir del laberinto”... Entonces, el Cielo nos manda la solución, que nosotros –con nuestra característica ingratitud– llamamos “las pruebas más dolorosas”. En realidad, son la Bendición Suprema que puede el Eterno brindarnos. ¡Baruj Hashem!

Digamos también que “Nada” es uno de los Nombres de la Sefiráh Kéter, la Corona: es una “Nada” que es idéntica a la Comunión con el “Todo”, la Esencia Divina, la Shejináh o Divina Morada o Presencia. Esto es, el Eterno Ahora –la “subjetividad” sin pasado ni futuro– que mora en el corazón de los Justos, como Hillel. ¡Haleluiáh!

Adolfo R. Ordóñez ¿Quién?

(Rosario - Santa Fe - Argentina)

EL ÁRBOL DE LA VIDA Y EL SHABAT
Ariel Eil (Montevideo Uruguay)


"El camino que lleva más allá del 400 tiene en la Biblia un nombre especial.
La primera indicación se encuentra ya en el primer relato de la creación, en el relato nuclear: es el séptimo día, el Shabát.
Este es el verdadero significado del Shabát, es el día que da forma a un nuevo mundo".


SHABÁT / TESHUB

En hebreo las palabras son números. Cada concepto tiene una representación cuantitativa. Tanto la palabra shabat, como la palabra teshub, formadas por las mismas letras suman idéntico valor (shin + bet + tav = 300 + 2 + 400 = 702).
Es decir que el mismo Shabát está intrínsecamente relacionado con la actitud de teshub, retornar.
Pero, ¿a qué se debe retornar en el Shabát? En el segundo libro de la Toráh, Éxodo, se relata la salida de Egipto. El tiempo que transcurre entre la salida propiamente dicha (la noche de Pesaj) y la recepción de la Toráh es de 50 días.
La sefiráh bináh es conocida como el palacio de las 50 puertas.

Hay una orden de Hashem:
Desde el día siguiente al primer día de la Fiesta (Pesaj), día en que se ofrece la ofrenda Tenufá del Ómer, contarán siete semanas completas. (Levítico 23:15).

Esta festividad, que evoca la entrega de la Toráh (matán Toráh) es conocida como Shavuot, la festividad de las semanas.Pero la orden de Hashem, es contar cada uno de los días, entre la ofrenda de Pesaj (omer) y la entrega de la Toráh (festividad de Shavuót).Y hay una práctica en la tradición relacionada con esta enseñanza.

Rabí Abá y Rabí Jiá caminaban y hablaban sobre temas de la Toráh. Rabí Jiá preguntó a su colega “la Toráh ordena: y ustedes deberán contar siete semanas completas ¿Cuál es el significado profundo de esta cuenta?”
Rabí Abá contestó: Durante el éxodo, el pueblo judío era como una kalá (novia) que es nidá (impura) y debe purificarse para su marido de acuerdo a los 7 días que ella cuenta, ellos contaron 7 semanas. El día de matán Toráh (la entrega de la Toráh) ellos quedaron libres de impureza espiritual de Egipto y quedaron libres para dedicarse a Hashem en har (el monte) Sinai.

Un talmid jajam, también debe purificarse durante estas 7 semanas, para que en la noche de Shavuot, esté preparado para recibir la Toráh con la mayor devoción y apego.

Durante los cuarenta y nueve días de la sefiráh el todopoderoso le revelaba a Moshé (neshamá2) un concepto nuevo en la sabiduría Divina hasta el día 49, sin embargo el concepto cincuenta era secreto aún para él y excedía la capacidad de comprensión humana.

El concepto “cincuenta” representa a la sefiráh de Bináh.
Esta sefiráh, el castillo de cincuenta puertas, simboliza a la Toráh escrita en si misma.Esta es la metáfora a la que se refiera al retorno, teshuváh, en cada Shabát.Cada séptimo día de cada semana se vuelve sobre una sección de la Toráh, hurgando en su significado más recóndito.

Hay en nuestros días todavía mensajes para desentrañar.
Aquí se ve la conexión del Shabát con esta sefiráh del Árbol de la Vida.
Pero, ¿y con máljut? ¿Cómo se relaciona el Shabát con el Reino? ¿Acaso la tradición no asocia este concepto también con esta esfera solitaria?


SHABÁT / SHEBET

Con respecto al séptimo día, se dice que Dios descansó en él.

Así fueron completados el cielo, la tierra y todos sus componentes.
En el séptimo día Elokim terminó toda la obra que hizo, y cesó en el séptimo día de toda la obra que hizo Bendijo Elokim el séptimo día y lo declaró sagrado, pues en ese día Elokim cesó de toda Su obra que efectuara para hacer. (Génesis 2:1-3)

La sefiráh de máljut simbólicamente es asociada a la figura del Rey David.
Este es el arquetipo de la humildad, el ser humano que entregó su propia voluntad a la voluntad del Creador. El rey que unificó a Israel y de cuyo linaje desciende el meshiaj.

En nuestros días, es aceptado que el lenguaje a que refiere la Toráh es absolutamente metafórico.Lo que se trata de reconocer es el símbolo, actualizando el mismo al momento histórico presente y a las almas, (en nuestro caso, aquellas que tienen el idioma castellano como lengua) a la cual se dirige. Volveremos entonces a la esencia de la palabra, es decir, al valor numerológico, para así relacionarla o transcribir su esencia para una mejor comprensión.

El subtítulo que une al concepto Shabát con la sefiráh de máljut es shebet. Shebet es traducido como sentarse. Pero es interesante señalar que la palabra shebet, tiene una raíz en el verbo leshebet: habitar.

Muchas nociones derivan de este verbo.
En el siglo XVIII, Rabí Najmán, introdujo la noción de: “el arte de sentarse” (Yishuv hadaát) referido a la meditación (hitbodedut).
Esto es conocido como el arte de la presencia, vinculado también con la palabra hineni (aquí estoy), que es uno de los conceptos que se desarrollan en las enseñanzas de nuestra escuela.

Ahora bien el Shabát es el día que Dios descansó; pero ¿qué tipo de descanso específico, a qué reposo especial nos invita este día? Digo este día porque en el judaísmo Shabát es sinónimo de día de descanso.

Pero, ¿el Shabát es solo un día?
Ya en el siglo XVIII el Rabí de Kotz uno de los maestros más importante del jasidismo, se cuestionaba esta idea: “Dijo una vez el Rabí de Kotz a Rabí Itzjak Meir de Guer; ¡no se que esperan de mí! Durante la semana cada cual hace su antojo, pero llegado el Shabát se viste un traje negro, se ciñe la negra faja y se coloca cada cual el sombrero de negra piel sobre su cabeza y ¡helo ahí carne y uña con la reina Shabát! Yo os digo, tal como es el nombre en la semana ¡que así sea en Shabát!

Yo creo, como el Rabí de Kotz, que cada día debemos sentarnos (shebet) entrenarnos en este arte (yishuv hadaát) para habitar (leshebet) nuestro cuerpo.Y así recibiendo a la reina Shabát proclamar la soberanía (máljut) de Dios en el mundo.

SHABÁT: BINÁH – MALJUT

Todo aprendizaje desde el punto de vista de la didáctica, debe realizarse de lo simple a lo complejo. Para su estudio, se toma el Árbol de la Vida como una unidad, compuesta de diez esferas (sefirot).

Pero verdaderamente como se desprende de la enseñanza del Séfer Ietziráh (Libro de la formación) atribuido por tradición el patriarca Abraham la creación es “pentadimensional”.

Como se observa en la figura3 hay cuatro “árboles”, yuxtapuestos, interrelacionados, unos con otros en forma dinámica. Y si bien, estos cuatro árboles, que refieren cada uno a una dimensión de la realidad (olamót en hebreo) forman una unidad (el árbol de las vidas – etz hajaiim) para nuestra comprensión se debe desglosar en partes.
Tal es así que en nuestro mapa del Árbol de la Vida, simplificado, la sefiráh de bináh hace referencia a la dimensión de briáh (Creación).
Y en esta sefiráh relacionada con el intelecto y la mente está la neshamáh. Este estado de conciencia, tiene que ver con nuestro ser, aquí se halla el Nombre, se alcanza el propio ritmo; tal es así que la palabra neshamáh también está relacionada con neshimáh respiración.

Es decir que el retorno (teshub) a la Toráh permite el descenso de la neshamáh.
En la figura que representa “la escalera de Jacob” se observa que la sefiráh de máljut que corresponde al mundo de Briáh, corresponde a la sefiráh de Tiferet, de la dimensión de Ietziráh.

El arquetipo de esta sefiráh, tiferet, es Jacob, el tercer patriarca, que a partir de la visión de la escalera “con su cúspide en el cielo” (génesis 28:12), es bendecido por Dios y recibe el nombre de Israel.
El que “unifica a Israel” es el Rey David, el arquetipo de la sefiráh de máljut, de él descenderá el Mesías.

Meshiaj es ungido, y en la palabra neshamáh, se encuentra la palabra “shemen” que es aceite.Relacionando todos estos conceptos podría plantearse la idea de que el Shabát, es el estado de plenitud que resulta del estudio de la Toráh, meditando en su significación simbólica que permite a la neshamah habitar en el corazón de Israel (el iniciado) y permitir la unificación del pensamiento, la palabra y la acción.

Dice la tradición que en el tiempo del Mesías, el mundo se llenará de conocimiento de Dios.

Escribió Perle Epstein, en su libro: Kabaláh, el camino místico judío: “A partir de la Edad Media, cada místico judío, se ha considerado a sí mismo como un mesías“.
¿No permitirá, la comprensión de la Kabaláh, activar este proceso?
¿No le compete al hombre, como misión, retornar a la fuente para real-izar la plenitud del reino?
¿Será por esto que los talmidim jajamim (estudiosos de la Toráh) son llamados Shabát?

LAS IDEAS FILOSOFICAS SOBRE D'S EN EL JUDAISMO

Las ideas rabínicas acerca de Dios están basadas en la Escritura revelada y en la tradición, más bien que sobre la reflexión independiente. El desafío de doctrinas extrañas y filosóficas o críticas impulsaron a los maestros del judaísmo a examinar y a defender los plazos y las fechas de la Revelación. Presentaron sus enseñanzas de manera sistemática. Llegaron a usar también su propia razón, como una fuente independiente del conocimiento, confiando en los fenómenos observables por su propia visión de la realidad. Investigaron la naturaleza, para lograr evidencias con respecto a la naturaleza de Dios.

A pesar de que los comienzos de la reflexión filosófica aparecieron en la Biblia, son los períodos posbíblicos cuando la filosofía floreció en el judaísmo. Eminentes pensadores judíos utilizaron todos los recursos de la razón y se apoyaron en todos los sistemas del conocimiento, para interpretar y profundizar las ideas judías con respecto a Dios.

Al entrar en contacto con la filosofía griega, los pensadores judíos en Alejandría, en los tiempos precristianos y en la España Medieval y en otras tierras, tomaron varios elementos útiles de Platón, Aristóteles y de los estoicos, a la luz de los cuales ellos reformularon sus propias convicciones básicas. Siguiendo a los estoicos, el autor de la Sabiduría de Salomón concibió a Dios como el Principio Divino omnipresente, que se manifiesta a sí mismo como el Orden Racional del Universo. Con la ayuda de la enseñanza platónica, Filón ofreció pruebas para comprobar la existencia de Dios en la naturaleza, y desde las intuiciones del alma. Bajo la influencia aristotélica, Maimónides presenta a Dios como la Primera Causa y la Primera Fuerza Motriz. La intención ha sido realizada para unir al Dios impersonal de la metafísica griega con el Dios viviente de los profetas, y apoyar la religión revelada con la teología natural.

El árabe Kalam también ayudó a los maestros judíos a purificar los atributos de Dios, a liberarlos de todas las implicaciones físicas. A su vez, las reformulaciones filosóficas judías de la idea de Dios afectaron el pensamiento, tanto de los musulmanes como de los estudiosos cristianos.

Casi toda la filosofía significativa de los tiempos modernos ha entrado en contacto vital con la idea judía acerca de Dios: el panteísmo a través de Spinoza, el deísmo a través de Mendelssohn, el moralismo kantiano a través de Moritz Lazarus y Hermann Cohén, el idealismo hegeliano a través de Samuel Hirsch, y el vitalismo a través de Bergson. Prácticamente cada concepción moderna del teísmo ha luchado por un lugar, tanto en el judaísmo como en el cristianismo.

No obstante, y a pesar de que se han hecho significativas revisiones como respuesta a ciertos avances del pensamiento, el monoteísmo ético sigue siendo el corazón del judaísmo, Adoramos a Dios como el Dios de nuestros padres, el Dios que se revela a través de la historia y a través del genio profetice. Resumen. El monoteísmo ético no es sólo uno de los numerosos artículos de la fe, sino el corazón mismo de la religión judía. Da carácter a toda su doctrina, a su ética y a su culto. A través de la experiencia histórica, como fue interpretada por el genio de los profetas y a través de la reflexión de los sabios, el pueblo judío se hizo cada vez más consciente de la realidad de Dios, y que encima de toda existencia están Sus brazos extendidos. El Señor del Universo es también el Dios del alma y del cuerpo. El revela a Sí mismo en la corriente majestuosa del proceso evolutivo, en la historia de los pueblos y de las naciones, y en la mente y en la conciencia de los puros de corazón que buscan la comunión con El en humildad y en fe, como con un Padre y un Rey, Redentor y Amigo. Buscan Su Revelación y Su propósito, no sólo en la ley cósmica sino también en el amor humano y en la justicia, en la bondad y en la verdad, en la belleza y en la santidad.

A través de estos factores, él habla a los corazones de todos aquellos que Lo escuchan y Le demuestran su fe en forma de su vida; que la aman Sus enseñanzas éticas y las viven plenamente, aún autosacrificándose por ellas; que demuestran tener conciencia de El y conocen lo que El espera del hombre.

El judaísmo transforma e irradia la vida de muchos seres humanos y brinda santidad, satisfacción moral y significado a la existencia humana. El creyente siente, que Dios ayuda a todos aquellos que están dispuestos a recibirlo, a dejarlo entrar en su corazón. La existencia de Dios no se advierte de manera extraordinaria en acontecimientos espectaculares, ni cruciales. Su ayuda se manifiesta, según las palabras de los Maestros: «Tus milagros están con nosotros todos los días, Tus maravillas y Tu bondad nos rodean todos los días, al amanecer y al anochecer, y durante todo el día.» Qué pena, que no siempre lo percibimos.

Según el concepto de los Maestros, Dios está ayudando al hombre por medio de los recursos de la Naturaleza. Además, al proporcionarle capacidad para desarrollar su cuerpo y sus facultades, mediante su destreza y su flexibilidad, por medio de su capacidad mental, su inteligencia e ingeniosidad; por medio de su corazón que ama la vida, por su valentía y por sus aspiraciones. Ayuda al hombre por intermedio de los demás seres humanos, por su capacidad de colaboración, por la convivencia social y los conocimientos que han alcanzado juntos. Por el amor y la comprensión de cada uno con el otro; por los sistemas políticos, por los derechos humanos que protegen la vida y la libertad; por la ciencia, las artes, las religiones y todos los valores culturales, acumulados en el curso de la historia humana y trasmitidos de generación en generación, como patrimonio de la humanidad.

Dios es el Libertador de todos los seres humanos. El es la fuerza que no permite que los individuos, ni los pueblos o las naciones sucumban en la esclavitud, El es el estandarte que los empuja hacia la rebelión, y es la fuerza que los convierte en inflexibles en la lucha por la libertad. La creencia en Dios ha servido siempre como el motor del bienestar social y personal y de la regeneración permanente. Ha infundido paciencia y coraje en los hombres, para enfrentar obstáculos que parecen insuperables. En la noche más oscura del dolor y de la tempestad, ha seguido alumbrando como la estrella de la esperanza, que indica una mañana mejor y más brillante para toda la humanidad.

Fuente: El alma de Occidente
Rabbi Dr. Esteban Veghazy

Un cuento Judío


LA SABIDURÍA DE MAIMONIDES

El famoso filósofo Maimónides era también el médico de cabecera del Rey egipcio. Los otros médicos estaban muy celosos, porque el Rey le tenía mucho respeto y una confianza sin límites. Por esta razóndecidieron preparar su caída. Una vez los médicos discutieron con Maimónides en presencia del Rey, con la intención de demostrar que éste no tenía idea alguna de la ciencia médica. Ellos afirmaron que la ciencia médica puede incluso devolver la vista a aquellos que han nacido ciegos. Pero Maimónides afirmó que se puede curar a un hombre solamente en el caso de haber quedado ciego por accidente, o por alguna enferme­dad. Sólo en este caso se puede prestar ayuda, pero no se puede ayudar a un ciego de nacimiento.

¿Qué hicieron los médicos? Trajeron delante del Rey a un hombre ciego que atestiguó que él había nacido así. Le pusieron una pomada encima de sus ojos, y el hombre empezó a gritar ¡Ya puedo ver! El Rey ya estuvo por expresar su desconfianza a Maimónides, pero el médico sacó un paño rojo, lo puso delante de los ojos del ciego - que recuperó su vista - y le preguntó: "¿Qué tengo en mi mano?" "Un pañuelo rojo" - contestó el hombre. » El Rey se dio cuenta en seguida que Maimónides tenía razón. Si el hombre era ciego de nacimiento, ¿cómo podía ser que conozca los colores? Inmediatamente expulsó a los médicos con humillación y vergüenza.

Pero no sólo los no judíos querían poner a prueba la sabiduría médica de Maimónides, sino también sus hermanos de fe. Entre los muchos enfermos que vinieron a ver a Maimónides para pedir su ayuda, vino un buen día también el poeta Rabí Abraham Ibn Ezra, que era muy pobre. El no estaba enfermo, pero se disfrazó de tal manera que no se lo podía reconocer. Se puso en la fila de los pacientes y esperó a que Maimónides pasara delante de él, lo considere como enfermo y le prescribiera un medicamento. Quería poner a prueba a Maimónides y saber, si éste podría reco­nocer si él estaba, o no estaba enfermo.

Maimónides pasó delante de la fila de los enfermos y le dio a cada uno un papelito en el cual había anotado el medicamento para su enfermedad. También Rabí Abraham Ibn Ezra recibió un pape­lito. Lo abrió con una sonrisa y allí estaba anotada una sola palabra: "kesef" - dinero. Reconoció Rabi Abraham que no se podía engañar a un hombre como Maimónides.

fuente: Rabbi Dr. Esteban Veghazy

Grupo musical Aman Aman de musica Sefaradie...

La Medicina Judía...

La medicina Judía está escrita tanto en la Biblia – Antiguo Testamento – Génesis – Deuteronomio – Levítico – Número – Pentateuco como en el Talmuth, en el que las referencias médicas son abundantes y precisas tanto de medicina como de cirugía.


Se describen estudios anatómicos post morten de esófago, laringe, tráquea, membranas del cerebro, páncreas, órganos sexuales, bazo, riñones, médula; la sangre considerada como principio vital, hay estudios del hígado, sobre la cirrosis, necrosis hepática, la descripción de tumores, de enfermedades tropicales sobre ictericia, trastornos biliares, Difteria y la descripción extraordinaria de la Lepra y los esfuerzos para evitarla, los Hebreos crearon la profilaxis, en la Tora – Moises – recomienda el aislamiento de enfermos contagiosos.

Tanto en la Biblia como en el Talmuth se hace referencia a la Circuncisión, que era obligatoria para todos los niños. Los judios médicos sacerdotes hacen referencia a muchas alteraciones congénitas como la acromegalia, la sordera.

En el Levítico se reseñan los severos mandatos de higiene y limpieza, los sacerdotes médicos se ocupan de hacer cumplir los códigos sanitarios de higiene ritual, la abominación de las perversiones sexuales, la higiene sexual como norma arte y ciencia, la desinfección por el fuego y el escaldamiento. La medicina judía está impregnada de la idea que la enfermedad es un castigo divino por los pecados "si obedeces la palabra de Yahve no te impondré enfermedades como se las he impuesto a los egipcios, soy el Señor tu médico" Ex. 15-26.

La cirugía judía también progresó debido a la influencia de las culturas vecinas, principalmente de Alejandría, donde aprendieron anatomía, fisiología (siglo IV a.C.) en el Talmuth se refiere a que fueron extraordinarios maestros de la Circuncisión, para cumplir con la prescripción de la Biblia – Gen. 17. 11-14; así como también hay descripciones de heridas y su tratamiento, aplicación de aceites, vinos, suturas internas, tratamiento del ano imperforado y el uso y aplicación del Samme de Shinta para producir sueño y calmar el dolor.

Las enfermedades "impuras" contagiosas, la lepra exigían el aislamiento, la desinfección,y deben de confesarse al sacerdote- médico, la peste era designio de Dios "Entonces el Señor dejó que llegara la peste a Israel" 2 Sam. 24-15. Israel fue invadido, dominado por griegos, babilonios, romanos, la servidumbre en Egipto de la que fue sacado por Moisés, la destrucción de Jerusalén por Tito y la Diáspora hicieron que los judíos se diseminaran por el mundo, pero manteniendo su fidelidad étnica, y religiosa; los médicos contribuyen grandemente al desarrollo y progreso de la medicina.

fuente

Las corrientes que encontramos hoy en el judaísmo las podemos enunciar así (esta lista responde a la aparición de cada una en el tiempo, y de ninguna manera a su importancia o al numero de sus seguidores): 1) Ortodoxia; 2) Reformismo; 3) Conservadurismo y 4) Reconstruccionismo.

Antes de entrar a tratar sobre cada una de ellas, debemos aclarar que dentro de cada uno de estos movimientos existen a su vez un abanico de opciones que van desde los más liberales hasta los más radicales, o para usar un lenguaje más popular, desde la izquierda hasta la derecha.

La Ortodoxia La visión de la Ortodoxia acerca del judaísmo se basa en la Torá, la cual es Palabra Divina entregada por Dios en el Monte Sinai a los Hijos de Israel. Tanto la Torá escrita como la Torá oral fueron entregadas en Sinai por Dios al pueblo de Israel, por lo tanto el cumplimiento de las mitsvot es exhaustiva y obligatoria, no hay lugar para cambios, aunque sí para interpretaciones de ciertas autoridades rabínicas aceptadas por el pueblo. La Ortodoxia ve el judaísmo como una religión halájica, es decir, que la halajá es el centro de la religión judía. Para la Ortodoxia las mitsvot rituales y las mitsvot morales tienen el mismo valor y ninguna se sobrepone a la otra, por lo tanto el judío está en la obligación de observar todas las mitsvot, y no puede decidir o elegir cuál mitsvá observar y cuál no. La Tefilá (oraciones, rezos) debe decirse utilizando el idioma hebreo y la pronunciación de las mismas es muy importante. En la sinagoga hombres y mujeres están totalmente separados y tienen sitios diferentes divididos por cortinas o paredes. En Shabat y Festividades no utilizan instrumentos musicales ni micrófonos (aun cuando éstos estén encendidos antes de comenzar el Shabat o la Fiesta, pues se considera que no se puede utilizar nada que proyecte la voz), aunque sí utilizan un Jazán y coros, siempre que estén formados por hombres solamente. La mujer no participa de ninguna manera en el ritual, ni es contada para formar un minián, ni para dirigir un servicio, ni como testigo. Algunos grupos aún mantienen la vestimenta de la Edad Media que usaban sus antecesores en aquellos momentos. Hoy la mayor parte del mundo ortodoxo reconoce la existencia del Estado de Israel. Sostienen que su forma de ver el judaísmo es la única forma real y verdadera y, entonces, no reconocen las bodas y conversiones practicadas por los otros movimientos no-ortodoxos. El principio que el mundo ortodoxo sostiene es que si uno empieza a cambiar, al final todo habrá de sufrir cambios y si uno empieza a dejar de observar alguna mitsvá, al final dejará de observar todas las mitsvot.

El Movimiento Reformista

El Movimiento Reformista comienza en Alemania en el siglo XIX como reacción a la Ortodoxia y, lo que ellos consideraban, su radicalismo.
Las ideas liberales del Reformismo deben su aparición a la llamada Primavera de las Naciones y a la Emancipación en Europa. El judío era, de pronto, aceptado en la sociedad y entonces los judíos consideraban que debían comportarse como los demás. ¿Cómo ir a una reunión de cualquier tipo que sea y ofender al anfitrión por no comer ya que la comida no era necesariamente kasher? Así, de la mano de Moisés Mendelsohn se llegó al planteamiento: sé judío en tu casa y gentil en la calle, es decir, guarda las reglas de tu judaísmo en tu casa, pero en la calle sigue las normas de la sociedad. Los cambios que establece el Reformismo en sus comienzos se deben al hecho de tener que confrontar la situación de tener que adaptarse a la "nueva sociedad". Así, poco a poco van aboliendo leyes tales como kashrut, brit milá y otros, aunque hoy en día hay sectores del Reformismo que recuperaron estas leyes y observan kashrut, brit milá y el uso de la kipá en la sinagoga. En los servicios sinagogales, hombres y mujeres se sientan juntos, utilizan, junto al hebreo, el idioma del lugar y que entienden. Las mujeres tienen los mismos derechos y obligaciones rituales que los hombres, de tal manera que utilizan jazaniot (mujeres cantoras que dirigen el servicio) y rabaniot (mujeres rabinas). El Movimiento Reformista introdujo el sermón semanal y el uso de la toga por parte del Rabino y del Jazán. También hacen del estudio un derecho y una obligación tanto para el varón como para la mujer y para acentuar el estudio de los jóvenes introducen la ceremonia de Confirmación un par de años después de haber celebrado el Bar o Bat Mitsvá, siendo las ceremonias de Bar y Bat Mitsvá exactamente iguales, es decir, tanto el varón como la mujer dirigen el servicio religioso y son llamados a la lectura de la Torá, marcando con ello su iniciación en las obligaciones rituales. En lo que respecta a las mujeres rabinos y a las cantoras, fueron los primeros en ordenar a Rabaniot y preparar Jazaniot. Su principio filosófico-teológico es que la Torá no tiene carácter Divino, sino que la ley fue desarrollada por el hombre, primero en la costumbre y en la práctica y luego se pasó a escribirla, y es a posteriori que la Torá se torna sacra. Este concepto da libertad para introducir cambios en la halajá y las costumbres, de tal manera que aceptan una total autonomia individual, que se traduce que en la práctica cada persona decide qué clase de Judaísmo quiere seguir, cuál mitsvá quiere observar y cuál no quiere seguir. Los cambios en la halajá o las costumbres que acepta el Movimiento Reformista responden a la necesidad de actualizar la religión y adecuarla al mundo moderno, sin ninguna otra razón o particularidad. El Movimiento Reformista pone el acento en el comportamiento ético de las personas, por encima de las leyes y costumbres rituales, por ello también adopta el nombre de Judaísmo Profético.

El Movimiento Conservador


El Movimiento Conservador nace en Estados Unidos como reacción a los excesos del Movimiento Reformista y se desprende de él.
La filosofía del Movimiento Conservador tiene su base en lo que se denomina Judaísmo Histórico Positivo, es decir, que ve el desarrollo del Judaísmo como una evolución positiva. El Movimiento Conservador ve como positiva la evolución y los posibles cambios que ello trae, pero siempre como una evolución para adecuar el Judaísmo al mundo actual, respondiendo a las necesidades espirituales, emocionales e intelectuales del judío del siglo XXI. Desde el punto de vista teológico, el Movimiento Conservador considera que la Torá fue escrita por los hombres con inspiración divina y que constituye la base fundamental del Judaísmo, por lo tanto pueden considerarse cambios, especialmente en lo que a ritual se refiere, pero las mitsvot de comportamiento (éticas), en general, se mantienen inalterables y con plena vigencia en todos los tiempos. El Movimiento Conservador también se constituye en un movimiento que responde a la halajá, pero la misma debe ser refrendada por los rabinos y las congregaciones que forman el Movimiento. En otras palabras, ante una situación de posible cambio se somete la cuestión a una comisión del Comité de Halajá, la cual lleva a cabo un estudio hasta encontrar los orígenes de esa ley y la evolución que ha tenido desde entonces, luego la comisión eleva un informe y recomendación al Comité de Halajá, el cual, a su vez, lo somete a la consideración de todos los rabinos pertenecientes al Movimiento en su Asamblea Anual y entonces se emite la decisión de los rabinos, la cual a su vez debe ser aceptada y refrendada por cada congregación para ser finalmente aceptada como halajá. El cumplimiento de las mitsvot es importante y se busca guardar especialmente kashrut, tefilá y Shabat y Festividades. Sin embargo, tienen preponderancia las mitsvot de comportamiento (éticas) sobre las rituales. Las mitsvot éticas son la base principal del Judaísmo, mientras que las mitsvot rituales se consideran más bien el adorno de la religión judía, que le dan ese sentimiento de belleza y agradabilidad a la religión. En la sinagoga hombres y mujeres comparten el mismo lugar y en muchas congregaciones se ha impuesto el concepto de Sinagoga o Congregación Igualitaria, es decir, que hombres y mujeres comparten los derechos y obligaciones rituales por igual. También se ordenan rabinas y las mujeres están preparadas para fungir de jazaniot, aunque cada congregación se guarda el derecho de aceptar la igualdad o mantenerse en la tradición no igualitaria. Los servicios son, en muchas congregaciones y en otras no, embellecidos con música instrumental y coros mixtos y las tefilot se expresan en hebreo y en el idioma del lugar. El Movimiento Conservador considera al Judaísmo como una forma de vida, una Cultura, con todas las características de una cultura, y adopta también el concepto expresado por el Rabino M. Kaplan, de Judaísmo como una Civilización. El Movimiento Conservador busca armonizar el Judaísmo Tradicional y la Cultura Judía con las demandas de la ciencia moderna y las realidades científicas de la sociedad contemporánea. Ciencia y Religión, Judaísmo y Modernidad son conceptos que deben ir unidos, pero todo ello para responder a las necesidades y exigencias emocionales, emotivas e intelectuales del judío de hoy.

El Movimiento Reconstruccionista

Es el Movimiento más joven y tuvo su origen y desarrollo en Estados Unidos. El padre de este Movimiento es el Rabino Mordejai Kaplan. La definición de Judaísmo que atesora el Movimiento Reconstruccionista es que éste es una "civilización religiosa evolutiva o progresista del Pueblo Judío", siendo sus elementos arte, historia, cultura, literatura, música, idioma, costumbres, leyes, comunidad, etc., es decir, todos los elementos que conforman una civilización. Enfatiza muy especialmente el valor de la Comunidad, siendo cada comunidad la que decide, a través de sus miembros, sobre su Judaísmo. El Reconstruccionismo rechaza el concepto de Pueblo Elegido, por considerarlo arrogante, que promueve el antisemitismo y que es irracional e ilógico. Consideran el concepto de Dios como el "término que usamos para referirnos a los altos ideales y valores a los que dedicamos nuestras vidas". Dios no es un cuerpo externo que actúa por encima del hombre, más bien es una fuerza que funciona a través del ser humano. El Rabino Kaplan fue quien introdujo en el ritual la ceremonia de Bat Mitsvá. La tefilá es expresada en hebreo y en el idioma del lugar, aunque del Sidur Reconstruccionista se han borrado las expresiones que hablan de Pueblo Elegido. La igualdad ritual entre hombres y mujeres es total y definitiva. El Reconstruccionismo considera que la tefilá es para unir a los judíos en un fuerte sentido de comunidad, y con respecto al Estado de Israel sostiene que es la Patria espiritual e histórica de la civilización judía. A su vez, es el único movimiento que ha adoptado el sistema trianual como ciclo de la lectura de la Torá. Por su parte considera que el Judaísmo debe evolucionar para responder a las necesidades y requerimientos de hoy y es responsabilidad de cada judío participar plenamente en este proceso. El ideal del Movimiento Reconstruccionista es un modelo de democracia pluralista, donde cada judío y cada Comunidad provea sus necesidades espirituales, emocionales, físicas y educativas.

Síntesis

Una vez expuestas y comprendidas las bases de cada Movimiento, debemos concluir que como judíos hemos adoptado en nuestras vidas elementos de cada uno de ellos. Como seres inteligentes y pensantes buscamos lo mejor para cada uno de nosotros, y en esa búsqueda sintetizamos parte de cada uno de estos movimientos de pensamiento, y a pesar de nuestras diferencias, sentimos que formamos parte de un todo que se denomina Pueblo Judío. Como integrantes de ese todo, y aunque con pensamientos diferentes, debemos adoptar como consigna el convencer en lugar del imponer y como principio el respeto por los demás, sus ideas y su forma distinta de ver las cosas. Sólo así podremos aprender de las diferencias y enriquecer nuestro conocimiento.

fuente

Todo es para bien...

"Gam zu letovah".Todo es para bien.
El ser humano es un espectador de las circunstancias. La verdadera actividad nace de la paz y la armonía. De una madurez y no de la lucha ciega y sin sentido. Debemos encontrar el mensaje a los hechos.